miércoles, 16 de junio de 2010

¿El Partido Popular de los trabajadores?


Artículo publicado en IB digital

Ese partido que expolia las arcas de las comunidades autónomas allí donde gobierna con corruptelas sistematizadas, y desde esa impunidad de quien hace lo que le da la real gana cuando le da la real gana, pretende erigirse como salvador de la racionalidad del gasto público. En su atrevimiento, lanzan al cielo del griterío insinuaciones malévolas agazapadas en los arbustos de la sin-razón. ¡Osan con chulería recomendar “peritajes psicológicos” al Presidente del Gobierno! ¿Por qué no hacía peritajes psicológicos el equipo de recursos humanos de las empresas públicas del gobierno Matas-Munar la pasada legislatura?

La falta de pudor del Partido Popular, su puesta en escena demagógica y altamente estetizada llega a límites insultantes. Basta recordar la imagen de la –Che- Dolores de Cospedal con un pañuelo a lo palestino, con aires de progre “anarko-kapitalista” espetando un mayestático "nosotros… ...el partido de los trabajadores" con el índice divino señalando el ombligo: de risa no, de llanto.

Cargarle el muerto a Zapatero de todo lo que pasa en este país es la infantil estrategia de "y tú más" de la oposición, a parte de darle al presidente unos poderes cuasi divinos. Se obvia intencionadamente que vivimos en un mundo globalizado, que los mercados, artífices del déficit democrático mundial nos están apretando las tuercas. Desde ese “escepticismo de los acreedores” respecto a la capacidad de solvencia de la deuda europea, los mercados apelan al “yo mando” a la hora de modelar las políticas de los estados, supra-estados y organismos transnacionales. Ya lo dice el refrán, siempre te acaba mordiendo la mano a quién una vez diste de comer, o en este caso, a quién se rescató de la debacle de los mercados y las finanzas: El cadáver de Keynes, putrefacto, es sacado de vez en cuando como a la reliquia de Santa Catalina Tomás, para después, una vez ha operado el milagro del rescate, volver a enterrarlo profanado.


Pero ésto es en lo que hemos convertido a Europa, y ciertamente, tenemos lo que merecemos. No es casual la crisis del Estado del Bienestar y la deriva de los países miembros de la Unión Europea. ¿Alguien recuerda que ocurrió el pasado 7 de junio de 2009? ¿O nuestra tendencia a la memoria selectiva nos lo ha hecho borrar tras pasar un agradable día de playa con los colegas? Eran unas elecciones clave para abordar una crisis sin parangón. Con un 43% de participación, la gran vencedora de los comicios al Parlamento Europeo fue la derecha, extrema derecha y los euroescépticos, y todo el mundo conoce cuáles son sus recetas mágicas y sus calderos del ‘Estado Mínimo’.

En apenas un año, el criterio europeo ha dado un giro copernicano: de la inversión a la contención, del movimiento de inversión pública a la reducción del déficit público con máxima celeridad (debemos llegar al 2013 con un déficit del 3% sobre el producto interior bruto, actualmente estamos en un 9,3 % del PIB) porque la deuda y solvencia de la Eurozona es valorada en bloque, y porque la mala experiencia de Grecia - que dicho sea de paso es la evidencia de la mala fe y la mala gestión de la derecha- nos ha puesto a todos en jaque precipitando el re-nacimiento de un dios con pies de barro: el equilibrio presupuestario.

El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, desde la responsabilidad de quién debe tomar una decisión trascendental, no sólo para España sino para el conjunto de Europa, pone en marcha las recetas orquestadas por los diferentes países para atajar el déficit, que probablemente no son las que desde la socialdemocracia hubiéramos impulsado de tener mayoría en Europa, pero como estado miembro, nos toca cumplir. Nuestro compromiso está en la defensa de la sostenibilidad del Estado de Bienestar, en no tocar el esqueleto de los cuatro pilares básicos que el Partido Socialista ha impulsado: educación universal y gratuita, sistema de pensiones, sanidad universal y el sistema de dependencia.

El Partido Popular, al acecho como las aves carroñeras y oportunistas que son las gaviotas de su bandera, esperan el desgaste de quién gobierna para obtener el rédito electoral de la peor manera posible: desde la irresponsabilidad y demagogia. Si han visto alguna vez a las gaviotas robándole el pescado que los cormoranes han conseguido fruto de su esfuerzo, en pleno vuelo, y tras cansarlos con su persecución frenética, sabrán de lo que hablo.

Este ‘nuevo’ Partido Popular de los Trabajadores (suena demasiado al nombre de populistas bananeros ¿no les parece?), desmemoriado, obvia que cuando José María Aznar gobernó en época de bonanza, -la antesala de la actual crisis y donde se sentaron las bases del modelo insostenible y especulativo que nos ha reventado junto con la crisis mundial- hicieron un “decretazo” en contra de los derechos trabajadores, congelaron el sueldo ocho años a los funcionarios, las pensiones apenas se revalorizaron por encima del IPC, en dos legislaturas no se avanzó en un solo derecho social o de ciudadanía, bajaron el presupuesto en educación, redujeron las becas, privatizaron sin complejos…

En estos momentos, el Gobierno nos pide un esfuerzo de solidaridad a quienes más lo podemos hacer. Una reforma fiscal para grabar a los más ricos y las rentas del capital, es una exigencia moral para que el esfuerzo sea realmente compartido.

En seis años de gobierno socialista, el gasto en políticas sociales se ha incrementado en un 58%. En 2011, la repercusión de las medidas presentadas en un contexto extraordinario, supondrán una reducción de un 1,5 % en el gasto social.

Ya está bien de utilizar a las personas mayores como arma arrojadiza, ya está bien que el PP haga demagogia con los pensionistas: En las elecciones del 2008 el “fichaje estrella” de Rajoy, Manuel Pizarro, afirmó que ¡debía privatizarse el sistema de pensiones por ineficaz! … quedando el sistema de pensiones a merced de las veleidades del mercado y generando profundas desigualdades entre los pensionistas de este país.

Mientras que el PSOE vela por las pensiones del futuro, por garantizar la calidad de vida y la cohesión social, en un contexto cada vez más envejecido (tenemos, después de Japón, la mayor esperanza de vida) el PP aboga por la crispación. La reforma laboral inminente, que ha fracasado en la mesa del diálogo social por la inflexibilidad y codicia de la patronal, priorizará la generación de empleo, acabará con la dualidad de nuestro mercado, fomentará el empleo juvenil, promoverá el contrato indefinido en detrimento del temporal, desde la flexibilidad que necesitan las empresas y la protección social de trabajadores y trabajadoras.

La actitud del Partido Popular es la de aquel que viendo un naufragio en alta mar está apaciblemente sentado en la orilla dando gracias a su suerte por no estar en ése barco. Y piensa que cuánto peor le vaya a España, mejor les irá a ellos. El PP, consecuentemente, prefiere no proponer, por si acaso. A David Cameron con la misma estrategia no le ha ido tan mal en el Reino Unido.

Pero sus recetas, las de verdad, y no las de tomarle el pelo a la gente diciendo que son el “partido de los trabajadores”, son las de siempre: liberalizar los servicios públicos de empleo, desregularizar el mercado, reducir os derechos sociales y las políticas sociales, privatizar empresas públicas que gestionan servicios básicos, privatizar el sistema de pensiones, reducir la capacidad de las autonomías y su financiación y -lo más sorprendente- dejar la senda del nuevo modelo productivo de economía sostenible apostando por energías sucias, contaminantes y obsoletas. ¿Por qué no hablan claro? En el caso del PP se le conocerá más por lo que calla que por lo que habla. Y allí está el verdadero peligro, sus intereses ocultos, que en Baleares conocemos tan bien.

Las y los socialistas sabemos que estos momentos son duros y que la batalla supondrá algunas pérdidas, pero nuestro compromiso es con la solidaridad, con la justicia social, con la igualdad de oportunidades y con la sostenibilidad de nuestro Estado del Bienestar, ese Estado del Bienestar que se tambalea a nivel europeo. La mejor garantía para Europa, para España es apostar por la socialdemocracia, no por más neoliberalismo.

Ahora nos toca racionalizar y apurarlo todo mucho más, son exigencias marcadas por un escenario hostil, el escenario neoliberal que se consolidó después de las elecciones europeas del año pasado y al cual no podemos eludir, pero es preciso quitarle la careta a quienes se presentan como lo que no son y pretenden confundir sistemáticamente a la ciudadanía. Que no nos engañen con sus palestinas, con sus mensajes simplistas, con sus falacias, con su demagogia de que son el partido de los trabajadores. Representan a los de siempre: a los poderosos, a quienes no quieren reglas, a quienes abogan por el estado mínimo, por reducir derechos, por la España clasista de quien pueda, pague, y quién no, "caridad" cristiana: abogan por el capitalismo salvaje que nos ha llevado a esta ruina.

2 comentarios:

Mª Luisa dijo...

Vivimos un tiempo donde nada es lo que parece, los lobos se disfrazan de corderos, los bandidos dicen que son los salvadores y los que realmente estan tomando decisiones y apostando por superar esta epoca de incertidumbres y obtaculos durisimos estan entre dicho por toda la sociedad el tiempo se encarga de quitar y dar la razon y yo espero que las personas que se disfrazan de defensoras de la clase trabajadora se les caiga el pañuelo con el que decoran sus palabras y salga la maldad y las malas practicas que los caracterizan.
Me pregunto una cosa... Zapatero tendrá también la culpa de las malas practicas empresariales, esta clase empresarial retrograda, enquistada en el pasado que se aprovecha de la crisis para explotar casi con connotaciones de esclavitud a sus trabajadores y trabajadoras, con un presidente de la patronal que se ha encargado el sólito de arruinar a todas sus empresas y de dejar en el paro a cientos de trabajadores y trabajadoras. A los agentes sociales les debería de dar vergüenza de no haber sido capaces de llegar a un acuerdo de reforma laboral en mas de un año de negociaciones y ahora lavándose las manos como pilatos, le han dejado el muerto al gobierno que ha tenido que hacer lo que dichos agentes sociales no han hecho y con la sombra de una huelga general. No estoy de acuerdo con el abaratamiento del despido, con la precariedad de nuestro mercado laboral, con que en España sea uno de los países de Europa donde los salarios son mas bajos,pero esto no es culpa del gobierno actual es su responsabilidad corregirlo como también es la responsabilidad de todos los agentes sociales, responsabilidad que han omitido.

Silvia,Como siempre tu entrada muy buena.

Horrach dijo...

jajaja, este país es de traca, la cueva donde todo aparece deformado, el callejón del gato valleinclanesco. Por un lado, el PP se presenta como el 'defensor de los trabajadores' con Cospedal en plan Pasionaria, mientras que por el otro el campeón de la socialdemoctracia, el paladín de los que sufren, aplicando medidas que ya quisiera para su biografía política el mismísimo George W. Bush. Y, para acabar, un partido ya abiertamente soberanista como CiU, convirtiéndose en el garante de nuestro equilibrio institucional. Ahh, y la guinda: que muchas feministas defiendan la utilización del niqab y del burka.

De todas formas, y entrando en el contenido de tu texto, Silvia, creo que con lo visto hasta ahora no es justo culpar de toda la Crisis al sistema financiero. Es cierto que la Crisis la originó ese sistema y ciertas prácticas que escapaban a cualquier tipo de control. Ese fue el detonante, pero la profundidad de la Crisis la ha provocado otro sistema, el público, el elevadísimo nivel de endeudamiento de los Estados, que se han quedado sin medios para afrontar los problemas actuales. Como se está repitiendo mucho (y con acierto) últimamente, los Estados han estado viviendo por encima de sus posibilidades, confiando en que la salud del sistema financiero les proveería de fondos. Y en este sentido sí se puede decir que el gobierno de ZP tiene su parte de responsabilidad, porque viendo lo que se avecinaba (hace más de 2 años que ya sabíamos lo que se nos venía encima) ha ido fundiendo el superavit que le dejó el anterior gobierno en 2004. De superavit hemos pasado al 11 % de deficit, y creo que en esa progresión descendente no nos gana ni siquiera el gobierno griego. En cualquier país europeo serio, este gobierno ya habría dimitido desde hace un mes.

saludos