
Que cada uno, se pague sus vicios. Esta conclusión la sacamos los y las ciudadanas de Baleares tras conocer que una delegación de políticos, entre ellos mi alcalde, habían pasado un rato agradable viendo rusas ligeritas de ropa, probablemente explotadas sexualmente, en uno de los prostíbulos más potentes de Europa, el Rasputín. Años después, y en un contexto bien diferente, llego a la misma conclusión en alusión a la vista del papa.
Indignada de que en un Estado Aconfesional se pague un chorro de millones a un jefe de un estado antidemocrático, totalitario y que incumple, desde su privilegiada situación de no miembro permanente de la Naciones Unidas, multitud de resoluciones y convenciones sobre derechos humanos, la mayoría relacionados con las mujeres, homosexuales, genocidios e incluso el apartheid.
Pero viene a España evangelizarnos, a salvarnos con un placebo espiritual, a reprender a nuestras instituciones democráticas por las leyes y conquistas sociales que en el Parlamento, nos hemos dado. Viene a realizar injerencias políticas. No en vano, Mariano Rajoy, esta misma semana, después de años de ambigüedad ha afirmado que derogará la ley de matrimonios homosexuales (aunque sea declarada constitucional) y recortará los derechos de la ley de plazos. Porque no le gusta eso y atenta contra su “sentido común”. Declaraciones muy cercanas a esta ilustre visita.
Insinuar que el proceso de secularización y laicismo es similar al del clima anticlerical de la guerra civil son unas declaraciones muy maliciosas por parte del representante de dios en la tierra, y que parece pretendiera reabrir viejas heridas, no sólo en un contexto pre-electoral, sino en un clima de santificaciones e inhabilitaciones a uno de los jueces más importantes de nuestro país.
Si nos creemos que vivimos en un Estado a-confesional, y por si a alguien se le escapa, la A es una A privativa, no de multi (café para todos), es un despropósito que desde las arcas públicas se sufraguen este tipo de visitas. Es impresionante que en IB3, una televisión autonómica pública, se retransmita la misa del papa ¿no habrá cadenas nacionales o catalanas suficientes para cubrirlas que desde aquí también tenemos que montar todo el dispositivo?
Desde el punto de vista de la laicidad del Estado, no se sostiene.
Desde el punto de vista de la “neutralidad” de las instituciones, no se sostiene.
El Vaticano por lo visto tenía que suavizar sus críticas a las políticas del Gobierno: leyes aprobadas, educación para la ciudadanía, supongo que para perpetuar sus suculentas dádivas. Y a juzgar por la homilía… traía la escopeta bien cargada contra los nuevos modelos de familia, los avances científicos o el aborto.
El Estado financia actividades católicas con no menos de 6.000 millones de euros cada año (colegios, clases de religión, reconstrución de templos, salarios de obispos). ¿No va siendo hora de replantear las asignaciones a unos privilegios heredados del franquismo?
Este debate debemos tenerlo a nivel social, dentro del propio partido, sin temores, con perspectiva laica, tolerante, pero no electoralista, porque el interés general, debe primar por encima de las tradiciones y opciones legítimas individuales, que a mi entender, deben formar parte del espacio privado y sufragarse como el resto de asociaciones y organizaciones, a través de sus afiliados y colaboradores.
Como feminista, me duele ver cómo rinden pleitesías a alguien que nos niega el derecho a nuestro propio cuerpo, que niega que las mujeres podamos desempeñar determinadas profesiones, que niega los homosexuales el derecho a amarse y formar una familia, y que proclame la necesidad de una reevangelización de España. ¿Por qué no ha ido ni una sola ministra a visitar a su santidad?
Al hablar de reevangelización supongo que se referirá a aquellos gloriosos tiempos en que se iban a las Américas a masacrar, evangelizar, o la cultura nacionalcatólica fascista les chupaba el trasero y aniquilaba el pensamiento crítico, o el tiempo de la sumisión de las mujeres en el espacio privado. Gloriosos tiempos aquellos…








